Hace unos días vino a España Justin Bieber. Comentando con mis amigas el comportamiento de sus fans llegamos a la misma conclusión: yo nunca he sido así. Y pensándolo en frío ya sé por qué.
Mis héroes, la gente a la que admiro es otra. Más real. Más cercana. Más merecedora de esa admiración.
En mi caso, mi heroína es mi hermana. Por un problema de recién nacida se quedó sorda, con muy pocos restos auditivos. Como comprenderéis la vida para estas personas no es fácil. Y el resto nos empeñamos en hacerlo todavía más complicado, poniendo piedras en su camino.
Cada etapa de la vida que superaba con éxito implicaba un esfuerzo mucho mayor. Imaginaros una niñez descubriendo el mundo sin sus sonidos. Aprendiendo a cruzar la acera sin escuchar que pasa un coche. Ir a comprar chuches al kiosco sin entender ni que te entiendan. No poder disfrutar de unos dibujos animados. Imaginad una guardería sin preparación de ninguna de las “profesionales” que en ella estaban. Imaginad el rechazo en muchas de ellas hasta que por fin una, cuya dueña era logopeda, la admitió.
Y pasamos al colegio y a la supuesta integración. Sólo te admiten en una “adaptado”. Con muchas máquinas y mucho inepto incapaz de manejarlas. Con un profesorado que ni siquiera sabía la lengua de signos. Sin nadie que se la enseñara. Sin nadie que le facilitara el trabajo, porque total nunca van a llegar a nada.
Y aquí comienza la hipocresía de la sociedad. Esa en la que estamos de acuerdo en la integración en los colegios, pero que en la clase de mi niño (al que le quedan 7) no vaya un niño sordo que baja el nivel. Por suerte la inteligencia no discrimina.
Llega la adolescencia. Etapa fácil donde las haya. Pasamos al instituto donde siempre hay algún niñato (que lo seguirá siendo aunque crezca) que le hace mucha gracia que haya una intérprete en alguna clase. Sí alguna, porque no llegaban a más de dos al día. Fuera del plano educativo empiezas a salir sólo, a ir a tomar algo con tus amigos, a buscar otras alternativas al cine porque muy pocas salas, y sólo en ciudades grandes subtitulan las películas. Y gracias a unos padres con mucha paciencia que no se resignaron a que sólo se pudiera comunicar por la lengua de signos, sino de forma oral, y por qué no decirlo a un esfuerzo económico brutal, esta parte fue más sencilla.
Momento de decidir sobre el futuro. Todos lo hemos tenido que hacer. Pero ella además tenía que pensar en las piedras que se iba a encontrar. Siempre le gustaron los niños así que ese fue su objetivo: educación. Pero claro no iba a ser fácil. Tuvo que hacer un ciclo formativo de educación infantil. Se tituló con una media de 8. Y pasó a la universidad donde a pesar de ser educación especial, muchos profesores no sabían lo que eran alumnos con necesidades especiales. A pesar de eso llegó un gran día. La graduación. No os puedo explicar la sensación al escuchar su nombre para recibir la beca. Esos compañeros y amigos levantando las manos para aplaudirla. El tembleque de mi mano al grabar. Las caras de orgullo de mis padres. Lo consiguió. Ha llegado donde ha querido. Por mucho que a algunos no confiaran en sus posibilidades e intentaran hacerla cambiar de idea.
Disfruta de una vida normal. Todo lo normal que el resto le permitimos. Todo lo normal que este mundo loco nos permite. Sin usar su condición para conseguir trato de favor pudiendo hacerlo. Otros si lo hacen. Prefieren escoger el camino fácil y vivir de una pensión sin esforzarse por conseguir más. Pidiendo la placa de minusválidos para aparcar más cerca de casa cuando no tiene ningún problema para andar. Sin pedir más de lo que realmente necesita. Exigiendo que se eliminen algunas piedras para facilitarle el camino a otros. Usar el problema para beneficiarse sólo perjudicaría al resto. Haría que muchos que realmente lo necesitan no lo puedan disfrutar.
Para ponerme en su lugar a veces hago la prueba. Pongo la tele sin sonido. Hacerlo. Intentad entender algo. Ahora imaginar que eso te pasa en una panadería, una comisaría, un hospital ….
Para mí ella y mis padres son mis héroes. Alguien que lucha contra todo por conseguir sus sueños. Y contra todos, incluyendo los organismos oficiales. Alguien por quien luchar. Alguien de quien aprender. En definitiva alguien a quien admirar.
Firmado: Ella

